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Sala 2: los orígenes de Carmona en el Calcolítico y la Edad del Bronce
La Sala 2 del Museo de la Ciudad de Carmona está dedicada a los primeros asentamientos humanos del territorio y al origen de la ciudad. A través de los materiales arqueológicos expuestos, el visitante puede conocer cómo, hace aproximadamente 5.000 años, comenzó a formarse el núcleo que daría lugar a Carmona, uno de los asentamientos más antiguos y continuados del valle del Guadalquivir.
Los primeros grupos humanos documentados en el territorio se remontan al Neolítico y se situaron principalmente en la Vega del río Corbones, en yacimientos arqueológicos como Las Barrancas, Los Álamos y los cerros de San Pedro. Estos enclaves reflejan una ocupación inicial vinculada a las zonas fértiles de la llanura y al aprovechamiento de los recursos naturales del entorno.
Durante el tránsito del Neolítico al Calcolítico, la estrategia de poblamiento cambió de forma significativa. Los poblados comenzaron a desplazarse desde la llanura hacia puntos más elevados de Los Alcores, buscando lugares con mayor control visual del territorio y mejores condiciones defensivas. En este contexto se sitúa el origen de Carmona, fechado aproximadamente hace cinco milenios.
Durante el tránsito del Neolítico al Calcolítico, la estrategia de poblamiento cambió de forma significativa. Los poblados comenzaron a desplazarse desde la llanura hacia puntos más elevados de Los Alcores, buscando lugares con mayor control visual del territorio y mejores condiciones defensivas. En este contexto se sitúa el origen de Carmona, fechado aproximadamente hace cinco milenios.
Desde entonces, Carmona ha estado habitada de manera permanente. Su posición estratégica, su dominio del paisaje y su capacidad para articular un amplio territorio la convirtieron en el asentamiento principal de la zona. Cultura tras cultura fueron ocupando el mismo espacio, dejando una profunda huella arqueológica que permite reconstruir la historia del territorio desde la Prehistoria hasta la actualidad.
Esta ocupación continuada ha dado lugar a una riquísima estratigrafía arqueológica, formada por la superposición de estructuras, materiales y arquitecturas de distintas épocas. Gracias a ella, Carmona constituye un enclave fundamental para comprender la evolución histórica del valle del Guadalquivir y los acontecimientos que marcaron el desarrollo de las sociedades que lo habitaron.
La sala también permite conocer las primeras actividades productivas documentadas en la zona. Las muestras recuperadas en excavaciones arqueológicas indican que, a finales del IV milenio o comienzos del III milenio a. C., ya se cultivaban trigo y cebada en el entorno de Carmona. También se documenta la presencia de las primeras cabras y ovejas domesticadas, testimonio de una economía basada en la agricultura y la ganadería.
En conjunto, esta sala muestra cómo el paisaje, los recursos naturales y la posición estratégica de Carmona fueron factores decisivos en el nacimiento de la ciudad y en su continuidad como lugar habitado a lo largo de la historia.



