Inicio » Museo » La Colección » Salas 10-11 La Ciudad medieval. Visigodos y musulmanes
Sala 10-11: La ciudad medieval. Visigodos y musulmanes
La sala dedicada a la ciudad medieval: visigodos y musulmanes permite comprender la continuidad histórica de Carmona tras el final del mundo romano y su transformación durante la etapa visigoda y el periodo islámico. En estos siglos, la ciudad recuperó y reforzó su valor como enclave estratégico y fortificado, desempeñando un papel destacado en el control del territorio.
Durante el reinado visigodo, Carmona mantuvo su importancia como lugar habitado y defensivo. Su posición elevada sobre Los Alcores, su dominio visual del entorno y la solidez de sus estructuras fortificadas siguieron siendo factores decisivos para explicar su relevancia en el paisaje político y territorial de la época.
Con la llegada del periodo islámico, la ciudad, conocida como Qarmuna, volvió a ocupar un lugar destacado dentro de la organización territorial de Al-Ándalus. En el año 763, Abd al-Rahman I se preparó en la fortaleza de Carmona para resistir el ataque de una revuelta promovida por el califa abasí. Aunque llegó a estar sitiado, consiguió salir de la ciudad y atacar por sorpresa, logrando la victoria y dando muerte a los principales jefes de la insurrección.
Desde el siglo VIII y hasta el final del Califato de Córdoba, Carmona fue cabeza de una cora, una demarcación territorial de gran importancia dentro de la administración andalusí. Esta condición refleja el papel político, militar y económico que la ciudad desempeñó durante la Edad Media islámica.
Bajo dominio musulmán, la continuidad urbana de Carmona se observa especialmente en el refuerzo de sus murallas y en la consolidación de la fortaleza de la Puerta de Sevilla, uno de los accesos históricos más importantes de la ciudad. La antigua estructura defensiva fue adaptándose a las nuevas necesidades militares, manteniendo su función estratégica dentro del recinto amurallado.
Uno de los espacios más significativos de la Qarmuna islámica fue la Mezquita Mayor, situada en el lugar que hoy ocupa la iglesia de Santa María. De aquella construcción se conserva parte de su estructura original en el Patio de los Naranjos, un testimonio excepcional de la continuidad religiosa y urbana de este espacio a lo largo de los siglos.
La vía principal de la ciudad siguió siendo el antiguo cardo romano, que comunicaba la Puerta de Sevilla con la Mezquita Mayor y la Puerta de Córdoba. Esta permanencia del trazado urbano muestra cómo la ciudad medieval aprovechó y transformó la estructura heredada de la Carmona romana.
Durante la etapa andalusí, las actividades agrarias en la cora y, posteriormente, en la taifa de Qarmuna debieron intensificarse. El territorio estuvo ocupado por establecimientos rurales como alquerías y, probablemente, alguna almunia, vinculados a la explotación agrícola y al aprovechamiento de los recursos del entorno.
En conjunto, esta sala muestra una Carmona medieval marcada por la continuidad y la transformación: una ciudad que conservó su valor estratégico, reforzó sus defensas y mantuvo su papel como centro territorial durante los periodos visigodo e islámico.







