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Sala 1: El Paleolítico
Sala dedicada al Paleolítico, la etapa más antigua de la presencia humana documentada en el territorio. A través de los materiales procedentes del yacimiento de Pedro Cuñado I, el visitante puede acercarse a la vida de las primeras comunidades cazadoras y recolectoras que habitaron las terrazas del río Corbones hace unos 250.000 años. Sus herramientas de piedra, talladas principalmente en cuarcita, permiten conocer cómo estos grupos nómadas aprovechaban los recursos del entorno y desarrollaban actividades esenciales como la caza, el procesado de animales y la movilidad por un paisaje intensamente vivido desde la Prehistoria.
Durante el paleolítico, el territorio del actual término de Carmona estaba habitado por pequeñas comunidades cazadoras recolectoras que eligieron las riberas del Corbones para vivir, por ser un lugar con una extraordinaria biodiversidad. Su economía se basaba en la caza, la pesca, la recolección de frutos silvestres o el carroñeo, y debido a que esos recursos se agotaban por la sobreexplotación, practicaban el nomadismo.
Estos grupos vivían al aire libre en campamentos de carácter estacional, y utilizaban armas de piedra fabricadas mayoritariamente en cuarcita, material muy abundante en la zona, que condicionó las técnicas de talla de los yacimientos cercanos, así como los tipos de instrumentos utilizados.
En esta sala se exponen los resultados de las investigaciones realizadas sobre materiales recogidos en uno de los numerosos enclaves que jalonan el Corbones, el yacimiento de Pedro Cuñado I, en el término municipal de Carmona, que aporta una valiosa información sobre la vida y las actividades cotidianas de un grupo nómada en un asentamiento al aire libre, las terrazas del Corbones, un territorio intensamente vivido y explotado desde la Prehistoria.
Fechado hace unos 250.000 años, en este lugar se tallaron las herramientas necesarias para la caza y el posterior descuartizamiento de los animales. Los restos materiales, hallados en la superficie del terreno, pertenecen a industrias líticas con características tecnológicas y tipológicas que se pueden encuadrar a finales del periodo Achelense (Paleolítico inferior).
En el material documentado hay herramientas talladas sobre lascas cortantes desprendidas al golpear una piedra. Es el caso de las muescas, los denticulados o las raederas. Las muescas tienen un corte cóncavo para raspar, los denticulados presentan un borde aserrado y las raederas un borde retocado. Hay piezas elaboradas a partir de un núcleo, como los picos triédricos que presentan tres caras convergentes para perforar, o los bifaces, que tallados por las dos caras hasta conseguir un borde cortante continuo y un contorno ovalado.
Todas son imprescindibles, e indican un modo de vida basado en el aprovechamiento intensivo de los recursos animales, el procesado inmediato de las piezas cazadas en el mismo lugar, y una alta movilidad en el territorio, acercándonos a reconstruir una época temprana de la vida de una comunidad paleolítica.
En un lugar destacado de esta sala se expone un ejemplar de bifaz en cuarcita, que por la simetría y delicadeza de su talla es considerado por los expertos una obra maestra de este periodo.






