El Alcázar de Arriba se localiza en el extremo oriental del casco antiguo de Carmona, sobre la cornisa que delimita la ciudad por el sureste. Sus flancos este y sur se asoman directamente al escarpe, lo que le proporcionaba una defensa natural de gran eficacia.
Esta posición privilegiada explica su papel como último reducto defensivo de la ciudad. En caso de conquista, el alcázar habría funcionado como espacio de resistencia final y, al mismo tiempo, como lugar de protección para los gobernantes ante posibles revueltas internas.
El conjunto se organizaba mediante un sistema defensivo concéntrico de murallas y barbacanas. En los flancos norte y oeste, donde no contaba con la protección natural del escarpe, disponía además de un foso que reforzaba la seguridad del recinto.
Aunque las excavaciones arqueológicas han permitido documentar en este lugar estructuras prehistóricas, protohistóricas y romanas, la primera fase constructiva del alcázar como fortificación corresponde a época medieval islámica.










